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jueves, 29 de mayo de 2008

PATÉTICO

Desde las sombras espero, como el último aliento que con la fuerza imperante de decir soy Yo, decide salir y mostrarse como ese mínimo, minúsculo e imperceptible instante que marca la diferencia. // El sublime acto del velo infinito muestra la mística conciencia de un momento que no debe de llegar, pues ahí, cuando rompo la penumbra, en ese instante es donde la magia se vuelve real y la razón logra su forma desterrando todo deseo y volviéndose un banal pedazo de algo que no pide más que alimentarse. // De pronto dejar de ser verbo, la necesidad de poder ser, por sólo un instante, es visceralmente deseada, lograr sentir por un micro segundo el sabor de la derrota es inevitablemente orgásmico. Y dejarme sentir el corte de las miradas, el fuego de los alientos, la pesadez de las palabras y el ácido de las caricias es infinitamente delicioso, por que sólo son para mí. //Acepto dejar de existir, solo y sólo si existí en algún momento, por que, que más puedo pedir que una moneda para decidir mi verdad.